La reciente escalada de violencia en Honduras ha dejado un saldo crítico de 24 víctimas fatales en menos de 24 horas. Los hechos, ocurridos entre los municipios de Omoa (Cortés) y Trujillo (Colón), involucran a una célula delictiva liderada por Heber Argueta, quien presuntamente operaba bajo instrucción del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de México.
El primer evento ocurrió en Omoa, donde 5 agentes antipandillas perdieron la vida durante un operativo de allanamiento. La policía hondureña informó que el inmueble servía de refugio a los operadores de Argueta. En el intercambio de fuego, 2 civiles resultaron muertos; ambos sujetos fueron localizados posteriormente en un hospital de Puerto Barrios, Guatemala, y permanecen bajo custodia policial.
El segundo evento de alto impacto ocurrió en una finca de Trujillo, donde un comando armado ejecutó a 19 personas. La zona es escenario de un conflicto agrario por la explotación de palma africana y la disputa territorial por rutas estratégicas de trasiego de estupefacientes hacia el norte del continente.
La estructura criminal de Heber Argueta habría recibido formación técnica de los emisarios de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, quien fuera líder del CJNG y falleciera en México el pasado mes de febrero. El director de comunicación de la policía hondureña, Wilber Mayes, confirmó que el vínculo buscaba replicar el modelo operativo del grupo mexicano en la región.
Ante las irregularidades detectadas en el despliegue de Omoa, la superioridad del Gobierno de Honduras ordenó la suspensión inmediata del director de la división antipandillas y otros 2 mandos superiores. Se citaron violaciones a los protocolos de legalidad como causa principal de la destitución.
La coyuntura legislativa ha cambiado drásticamente esta semana. El lunes, el Congreso de Honduras aprobó reformas que permiten la participación activa de los militares en labores de seguridad ciudadana, además de endurecer las penas por extorsión y tipificar a las pandillas y cárteles como organizaciones terroristas.
La presencia de sujetos vinculados a la célula criminal en territorio guatemalteco ha activado protocolos de colaboración entre ambas naciones. Se espera que la investigación forense logre confirmar si Heber Argueta estuvo presente en el inmueble de Omoa durante el ataque a los uniformados.

