Por Bruno Cortés
La Cámara de Diputados abrió sus puertas al futbol amateur, un sector que pocas veces aparece en el debate político, pero que para millones de personas representa mucho más que un deporte. A propuesta de la diputada priista Mónica Elizabeth Sandoval Hernández, se entregaron reconocimientos a promotores, entrenadores y organizadores que durante años han impulsado torneos y equipos comunitarios en la Ciudad de México y el Estado de México.
El evento tuvo un mensaje claro: el futbol amateur también funciona como una herramienta de política social. Detrás de cada cancha improvisada, de cada torneo de barrio o de cada entrenador que dedica sus domingos a entrenar jóvenes, existe una labor que muchas veces sustituye espacios que el gobierno no logra cubrir completamente, especialmente en prevención social y atención a juventudes.
Durante la ceremonia se recordó que alrededor del 78 por ciento de la población mexicana se considera aficionada al futbol y que más de 60 millones de personas siguen este deporte. Bajo esa lógica, la diputada Sandoval Hernández señaló que impulsar el futbol no solo significa apoyar entretenimiento, sino también fortalecer espacios de convivencia, disciplina y desarrollo comunitario.
En términos sencillos, este tipo de actos buscan enviar un mensaje político: invertir en deporte puede ayudar a reducir problemas sociales como violencia, adicciones o desintegración comunitaria. Por eso la legisladora aseguró que existe el compromiso de impulsar leyes y políticas públicas que permitan generar más oportunidades deportivas para niñas, niños y jóvenes.
Quienes conocen el futbol amateur saben que gran parte de este trabajo ocurre lejos de reflectores y presupuestos millonarios. Muchas veces son entrenadores, padres de familia o vecinos quienes consiguen uniformes, acondicionan canchas y organizan competencias con recursos propios. Esa fue precisamente una de las ideas centrales del reconocimiento.
El promotor del evento, César Tadeo Vera González, destacó que los directores técnicos de equipos amateurs cumplen funciones que van mucho más allá de dirigir partidos. Explicó que muchos terminan siendo consejeros, figuras de apoyo emocional y hasta mediadores sociales para jóvenes que encuentran en el deporte una alternativa frente a contextos complicados.
Según explicó, cada torneo organizado y cada entrenamiento representan una forma de fortalecer el tejido social. En otras palabras, mantener a jóvenes ocupados en actividades deportivas también puede ayudar a alejarlos de dinámicas de violencia o delincuencia, algo que desde hace años forma parte de los objetivos de distintas políticas públicas enfocadas en prevención.
Durante el encuentro también se reconoció a entrenadores y representantes de diversos equipos amateurs, entre ellos a Luis Tenorio, conocido como “Brujo”, integrante del equipo San Francisco C.F..
Aunque el evento tuvo un tono deportivo y comunitario, también refleja cómo el Congreso busca acercarse a temas cotidianos que conectan directamente con la población. En un país donde el futbol mueve emociones, audiencias y convivencia social, el mensaje político detrás del reconocimiento fue que el deporte amateur puede convertirse en un aliado importante para reconstruir comunidad y abrir oportunidades a las nuevas generaciones.

